El domingo siempre significó para mí una cosa: almorzar en familia. Eso, hasta que llegué a vivir a Milán. Ahí, con el comercio cerrado y mis amigos que volvían a sus respectivos pueblos, ese día se transformo en un vacío total. Hasta que conocí el mercado Piazzale Cuocco, lugar lleno de inmigrantes, objetos y ropa usada.

Este proyecto es acerca de cómo el domingo volvió a ser un almuerzo en familia.